El Congreso y la Corte se ocupan ahora de apretar una tuerca más del estado de excepción. Se adopta así la tendencia dominante en el mundo, cuando categorías enteras de ciudadanos, que no pueden ser integrados en el sistema político, quedan expuestos a una guerra declarada en el curso de la cual el estado de derecho se desmantela progresivamente. Se extiende hoy a México la criticada Ley Patriota estadunidense, que el presidente Obama y un Congreso Demócrata han dejado intacta.