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Ya que terminó el “ejercicio democrático” de ayer, estamos de vuelta en la normalidad autoritaria. Obviamente nunca salimos de ella, y la elección, tan costosa, fue parte de esta realidad autoritaria. Y por eso la gran mayoría de la ciudadanía, el 70%, no votó, no entró a este juego. Aunque los tachan de desobligados, de ignorantes, de antidemocráticos, la verdad es que el abstencionismo se debe al hecho que la mayoría no encuentra un lugar dentro de las instituciones políticas: la percepción de las instituciones, y de la “democracia” electoral es de profunda desconfianza, de rechazo, de asco. El acto de votar es visto como ejercicio de legitimación de un sistema deplorable, o simplemente como perdida de tiempo, que al final es lo mismo. Son los argumentos que, “de todos modos gana el fraude”, o “todos son iguales”, que al final ganaron esta elección, aunque es el PRI, y Ulises quienes se adjudican la victoria y el respaldo de la ciudadanía con el carro casi completo. Conciente que esta elección fue un evento deportivo de menor interés para el pueblo de Oaxaca, podemos sin embargo hacer algunas observaciones interesantes:
Los distritos más competidos fueron los dos de la ciudad capital: I y XXII, entre el PRI y el PRD, o más bien sus respetivas coaliciones. Gane quien gane, tendrá el respaldo del 10% del electorado, ya que el abstencionismo se mantuvo en el 70 % en ambos distritos. Obviamente hubo, como en todo el estado, un derroche desigual de recursos. Si Paola, en lugar de torturar a toda la población con su rola horrorosa, hubiera pagado directamente a sus 20,000 votantes, estos probablemente pudieran estrenar coche, en lugar de seguir viviendo en la misma miseria de baches y falta de luz en las calles que caracteriza esta parte de la ciudad. En el distrito uno también destaca el vergonzoso papel del periódico noticias, haciéndole el juego al PRI publicando encuestas patitas que le daban la ventaja a Roberto Molina, quien al final llegó a un distante cuarto lugar, pero logró quitar un buen número de votos a la coalición del PRD. ¿No que Noticias era de oposición y el dueño es suplente de senador por el PRD? La otra noticia es que el PAN sigue en un distante tercer lugar. Partido del presidente o no, aquí en Oaxaca no tiene arraigo, con algunas excepciones como Huajapan y Miahuatlán de Porfirio Díaz, donde un Panista convertido en Priista ganó la diputación, y el Pan quedó en segundo lugar. Pero en lo general, no pinta fuerte. Para el PRD la interrogante debe ser ¿Por qué no funcionó el voto de castigo? Al final, la votación total de la coalición “por el bien todos” es mucho menos que el numero de participantes en las megamarchas. La triste realidad es que el partido y sus candidatos nunca lograron posicionarse como una opción alternativa. Lo que tenía en contra fue su propia historia: Hace un año, el voto de castigo pintó Oaxaca de amarillo y no pasó nada. Los diputados locales del PRD, en lugar de defender al movimiento, colaboraron con URO, apoyaron a la violencia gubernamental, y se querían extender su mandato por un año. Esta traición se hizo omnipresente en la forma de la cara del líder de la pandilla (Lenin, el de “sufragio efectivo, Cherokee para todos”) en publicidad por todos lados, anunciando la anexión de la capital (“la ciudad es nuestra”), y mostrando que su financiamiento por mucho rebasa el de los candidatos. Y para agregar más daños, la cara de Díaz Pimentel en anuncios amarillos nos recordaron del hecho que el PRD es un partido donde caben todos los represores, siempre y cuando traen algo de lana y algo de poder. Por eso la oposición se quedó en casa, porque ya no se ve una opción de cambio con este instituto político. El PRI y el gobierno de URO, aparentemente ganadores de este proceso, usarán este resultado de que el 16 % del electorado votó por ellos, como legitimación de un aumento de la represión (“estado de derecho”), y una reforma del estado que institucionaliza la oligarquía en el poder. Legalmente sin embargo, pueden tener un problema interno: La constitución local en su articulo 33 fracción V, manda que “(…), ningún partido podrá tener más de veintidós Diputados considerando ambos principios”. Si ya tienen 22 de mayoría relativa, El Chuky y Caña Cadeza, lideres de la lista de plurinominales, tienen que buscar otra chamba, y eso sin fuero. No es un problema grave, ya que difícilmente les alcanzará la justicia federal o estatal, pero el congreso se queda sin su líder designado. Seguro en este momento hay un intenso cabildeo, y puede ser que el PRD se beneficie por la insistencia del Chuky de darle su hueso. Podemos ya dibujar algunas consecuencias visibles de este proceso: la vía institucional de remover a URO se cerró, ya que todos los caminos terminan en el congreso local que será priista, y de algunos diputados de oposición que pronto se venderán, ya que el precio de la conciencia de un diputado en el mercado libre se cotiza muy debajo de las acciones de TvAzteca. Eso significa al corto plazo más represión legalizada en contra del movimiento. Por otra parte, se vio que el pueblo de Oaxaca para nada coincide con URO cuando este declara que “en las urnas se gestan los cambios. Sólo a través de las instituciones, es posible avanzar en la construcción de un mejor futuro para Oaxaca.” A contrario, el pueblo de Oaxaca rechazó con amplia mayoría esta forma de hacer política. La tarea entonces es construir otra forma de hacer política, y con ella los cambios que nosotros anhelamos, en un ambiente más represivo, donde todas las instituciones están en contra. Parece difícil, pero hay que recordar que somos mayoría, lo comprobamos el día 5 de agosto. |